
El Dr. Masaru Emoto abrió en Japón en 1994 un centro de investigación para estudiar el agua diseñando su propio procedimiento para analizar la respuesta del agua a diferentes estímulos.
¿Cómo?
Congelaba los frascos con agua y los mantenía dos horas a 25º bajo cero. Luego fotografiaba las moléculas cristalizadas de cada frasco en un microscopio de campo oscuro de 200 aumentos y en un cuarto de 5º bajo cero. Esto debía hacerse en pocos minutos porque el calor del microscopio acelera la descomposición del agua cristalizada.
El agua cuando se congela lo hace en forma de cristales HEXAGONALES.
“Terapia de la música”
Uno de los tantos experimentos que hizo fue el observar cómo cambiaba la composición del agua al estar frente a distintos tipos de música. Expuso las muestras de agua al sonido entre dos altavoces.
Y como el sentido común ya nos indica no podía ser lo mismo Bach que Iron Maiden.Las moléculas de agua expuestas a música como Mozart, Bach, Beethoven, cantos tibetanos, música celta expresaron imágenes de indescriptible belleza, pero las gotas expuestas a heavy metal aparecen muertas, descompuestas, con tonalidades ocres y totalmente faltas de armonía.
Pero, ¿Qué relación hay entre el agua y nosotros?
Como sabemos, nosotros estamos constituidos de agua entre un 65 a un 70% de nuestro peso corporal.
El agua es una fuente menester para nuestro organismo, sin ella no podríamos ni sentir los sabores de los alimentos, ni llorar e incluso respirar.
Si estamos compuestos de agua, el ambiente, las palabras, los pensamientos y los sentimientos que afectan en ella afectarán trascendentalmente en nosotros.
¿Entonces cuáles son los mensajes que nos mandamos a nosotros mismos: “soy genial, me amo, yo puedo…” o “soy inútil, todo me sale mal, no lo conseguiré, el mundo está mal, etc.”? Está claro que debemos re-educar nuestros pensamientos,lenguaje y el entorno en cual vivimos a diario.
Es verdad que el sonido de una bocina, el llanto de un niño, el timbre del recreo, el ruido de un taladro no los podemos obviar, pero si somos nosotros los encargados de elegir, seleccionar y determinar qué ambiente es el que nos estimula, nos excita,nos motiva, nos da la paz, la tranquilidad y la felicidad que buscamos continuamente.
Fuente:
http://www.edicionesobelisco.com/pdf/1069.PDF

2 comentarios:
Muy interesante la investigación,jamás se me hubiera ocurrido relacionar que las reacciones que tiene el agua al estar en contacto con la música,nos afectarían de la misma manera ya que nosotros estamos formados por casi un 70% de agua,pero si la música heavy metal causa en el agua congelada un efecto que no demuestra belleza ¿eso quiere decir que las personas que escuchan este tipo de música y otras parecidas ,se sienten deprimidas, enojadas y que este tipo de música solo empeora ese sentimiento?.
Lo que sucede con el hielo es netamente físico.
Al exponernos al mismo fenómeno, reaccionamos de manera diferente
por el sólo hecho de ser materia física + conciencia.
Aquí entra la subjetividad.
Si sientes placer con ruidos estruendosos, será productivo para ti.
Los estímulos cerebrales trabajan en distintas partes del cerebro.
Quien escucha Mozart ejercita zonas de su cerebro que el Rock star desconoce.
Si los gustos se intercambian disminuye el placer.
Por tanto, sólo basta que le hagas caso a tus impulsos para sentir satisfacción.
Lo que deprime es lo que no optas hacer.
Mientras sientas placer, tu cerebro te lo agradecerá.
nacho.
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